A nadie le importa
¡Uff! ¡Que mala espina me da todo esto! Ya van casi 3 años de crisis económica reconocida y no me gusta un pelo lo que veo, lo que percibo.
Yo no soy de la generación de mis abuelos. Ellos vivieron una guerra y los años más oscuros de una dictadura. Solo podían mejorar.
Yo no soy de la generación de mis padres. Ellos vivieron una dictadura y tuvieron que emigrar. Solo podían mejorar.
Yo soy de la generación de la democracia, de la transición. Yo viví la tan anhelada inclusión de España en el selecto club de Europa. Desde muy niño me inculcaron que solo podía mejorar.
Ahora que soy padre veo ante mí el futuro de mis hijos. Quiero decirles que solo podrán mejorar. ¿Podrán mejorar?
Desde el punto de vista de la ortodoxia económica dominante, siempre se puede mejorar. A largo plazo todo crece. El crecimiento económico es infinito. Pero tengo mis dudas.
¿Que se entiende por mejorar? Dudo mucho que la respuesta sea reducir las pensiones, reducir las prestaciones sociales, aumentar la edad de jubilación, en definitiva, empeorar el estado del bienestar que vieron crecer a mis abuelos, a mis padres y a mi mismo.
Actualmente se corre el riesgo de entrar en un periodo de estancamiento, muy similar a la gran depresión de los años 30 o a la década perdida de Japón en los 90. Economistas como Paul Krugman no paran de avisar en sus artículos de este peligro. Y aun así, se ha impuesto la ortodoxia económica del equilibrio presupuestario:
- Que se dispara el déficit público. No, no, esto hay que reducirlo. ¡Zas! Aumento de impuestos y reducción de gasto (medidas de política fiscal contractiva). Que esto genera paro. ¡No pasa nada!, hay que tener contentos a los accionistas de las grandes empresas, porque el crecimiento es infinito, ¿verdad?
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Que los mandatarios del G20 proponen la implantación de la tasa Tobin. Esto no me gusta, ni hablar…
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Que tenemos elecciones a la vuelta de la esquina. A contentar a los electores. Si un partido político quiere recuperar el gobierno y ganar las elecciones a toda costa, basta con seguir una política de tierra quemada para que demuestre sus superpoderes y nos salve a todos.
En fin, un cúmulo de despropósitos y, mientras tanto, la tasa de desempleo de larga duración sigue aumentando. ¿Que empleabilidad va a tener una persona con uno o dos años en el paro?
Estoy preocupado, claro que estoy preocupado. Me preocupa el futuro de mis hijos. A nadie le importa el cambio climático, a nadie le importa que la energía nuclear sea una alternativa a tener en cuenta, a nadie le importa que el mercado esté inundado de productos transgénicos, a nadie le importa que los profesionales del futuro se eduquen y formen en universidades financiadas por colectivos que son parte en estas cuestiones.
¡A nadie le importa! Pues a mi si. Pero claro, ¿quien soy yo? Como aquella hormiguita de una película de animación de Pixar (creo que se titulaba ANTZ) en una sesión con su psicoanalista: “A veces creo que soy insignificante” a lo cual le responde el psicoanalista: “Antz, has hecho grandes progresos, es que realmente eres insignificante”.








Os invito a leer este artículo relacionado que he publicado hace poco en mi blog:
http://observadorsubjetivo.blogspot.com/2010/06/que-justifica-una-reforma-laboral.html
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